Detrás de los postigos

Detrás de los postigos la ciudad se oculta,
Las avenidas pliegan sus frentes desgastadas.
Como un ladrillo que se apaga,
La calle en la penumbra se bifurca,
Los domicilios atrancan el mutismo.
Detrás de los postigos la ciudad se refugia,
Sueñan los puentes al abrigo de las luces;
Las ventanas y el asfalto murmuran igual salmo.
El silencio del cemento petrifica los semáforos
Y el grito del hombre ensangrentado.
Detrás de los postigos la ciudad se estremece,
En la mesa del fuego rev
... (... leer más )Anfibio

Quiero ahogarme en tu mar
Embriagar mis poros con tu sal
Y atracar en el puerto de tu vientre
Quiero hundirme en tus olas
Navegar hasta el Este de tus aguas
Zambullir mis mejillas en tu coral fulgente
Quiero ahogarme en tu mar
Quiero hundirme en tus olas
Quiero ser un anfibio
Que fecunde tu playa
Y la orilla de tus rocas.
Popayán

Para llegar a ti
Es preciso ascender
Eslabón a eslabón
La cadena de los Andes.
Trepar donde la nube
Acaricia el frailejón,
Remontar el aliento
Donde brota el agua dulce
Que recorre la montaña de occidente.
Oxigenar el alma con la visión del Puracé,
(... leer más )
Canto al Sol

Señor de luz que al hierro infringes con el aire
Flor amarilla que irradias el amor del universo
Patriarca alquímico de savia que a la rosa das color
Arcángel de oro que dominas los países del espíritu.
A ti canto al mediodía, oh sol de las alturas
Elevo mi voz por encima de las nubes
Para exaltar el brillo de tu copa
Tu abrazo luminoso que todo lo acaricia
La claridad naranja que enciendes a la sombra
El fuego de tu mar que fulgura en la espuma
Los rayos de tu albor incandescente
Agua de río

Como una mácula sombría
Un cauce de argamasa vigila mi corriente
Un espantajo de cal ultraja mis entrañas
Contra su adobe de muerte
Voy como el río que descifra nueva orilla
Indago la sal de antiguos peces
En la ciudad del sol riego mi lluvia
Soy un torrente de voces líquidas
Doy a beber de mi plegaria verde
Como el agua del río
Bajo el coro de las nubes
Inundo el silencio con mi canto.
 
... (... leer más )Desde mi calle

Como una procesión de fantasmas
El tumulto de la calle circula ante mi ventana
En este borde de afiladas avenidas ocurre la ciudad
Allí marcha-en su repliegue usual- la multitud
La manía del hollín y el bullicio de los autos
La rutina de brazos que dice levantar el horizonte
El overol que se abochorna del hidrocarburo
Las botas justicieras manchadas por la sangre
Los niños retozones que apedrean a los árboles
Las damas vetustas de parasoles místicos
Los
... (... leer más )Ciudad Revólver

Florencia, ciudad revólver,
Donde la vida canta desgarrada en la metralla de la noche.
Donde todos los muertos están ebrios de lluvia vieja y sucia.
Tengo hastío de ti, ciudad bala,
Donde el amor se busca entre las callejuelas de la muerte.
Donde las aguas de los ríos comulgan en el día con el crimen.
Ah, babel selvática, ciudad cadáver,
Pantano de cruces y monedas,
Por tus cloacas una serpiente negra devora las luciérnagas,
Se traga la luz del h
... (... leer más )Valle Cantor

Es un pequeño valle donde canta un río
Los pájaros esquivos descienden a beber
El sol riega discreto las tímidas hojas
Las nubes ligeras impregnan los collados
Al roce de nimbos y terrones
El agua transpira sigilosa
A intervalos cadenciosos
El albor y la noche
Contienden sus verdores
A pesar del abismo
Y las alas que rompe la borrasca
Es un festejo el día en sus campiñas
Allá con la ll
... (... leer más )Las Damas Amazónicas
Cualquier viajero o transeúnte que recorra las calles de Florencia no podrá dejar pasar inadvertido estas damas erguidas que refrescan las calles con sus felices vestidos. Apostadas en las esquinas, aguardan por sus amantes que se acercan temprano a llevarlas a sus casas y oficinas para alegrarse el día.
Eso lo sabe muy bien Luz Dary Flores, quien no podía tener un nombre más apropiado para su oficio. Hace diez años que brota, como una flor silvestre, todos los martes y viernes en la esquina de la carrera 13 con calle 15, frente al edificio de la gobernación del Caquetá. Muy a las seis de la mañana, organiza junto al andén los siete u ocho ramos de heliconias que se van entre las manos satisfechas
... (... leer más )La dulce "india caqueteña"

Antes de visitar Florencia supe de su leyenda. Me contaron que la fragancia de su piel es tentadora. En las esquinas, desde la mañana hasta la noche, su carne se ofrece sin reparo a los sedientos. Al mediodía, es común verla resbalar en el gaznate de los transeúntes. Le dicen “la crespa” por las ondulaciones dulces de su cuerpo. Es la favorita de caminantes jóvenes y adultos, que calman en sus labios el ardor de la canícula.
Provocado por su fábula, recorrí las calles en busca de la “dulce india caqueteña”. En el fragor del meridiano ansiaba encontrar sosiego para el arrojo de mis labios. Me indicaron una ruta. Recorrí callejuelas y adoquines, hasta encontrarla en la esquina
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